La caja decía "Requiere Win 95 o superior", así que instalé Linux.
Formateando mi tarro.
Quizá sea muy temprano para lanzar una entrada de este tipo, sin embargo, creo que es hora de abrir un bloque de tutoriales y artículos de toda índole informática, que además, podrían atraer algunas visitas interesadas desde el mágico mundo de Google (por respeto, procuren siempre escribir la primera letra en mayúscula).
La verdad es que mis -pocos- lectores en su mayoría son conocedores del arte del diseño, pero se muy bien que habrá gente que agradecerá esta nueva sección.
En esta primera entrega hablaremos del desarrollo de la Internet, la Web y las tecnologías relacionadas, básicamente pura historia, historia que hace falta comprender antes de envolverse en esto.
Primeramente, creo que es necesario dejar en claro algunas aclaraciones: yo no soy ningún experto (de hecho, carezco de experiencia) en la rama de las comunicaciones y la información, sin embargo, como diseñador me veo constantemente empapado de información al respecto. La Internet se ha convertido en un medio que revolucionó por completo la forma de ver la información. Sigan leyendo…
Hace un año y pico había pensado en comprar una notebook (laptop); después de haber revisado exaustivamente varios modelos, terminé comprando la “HP Tablet tx1030″ (la tentación me consumió), era toda una belleza, una HP de última generación, con su flamante pantalla táctil, un procesador Turion y un Ubuntu (instalado a mano) que corría como perlas.
Todo iba bien, hasta que dos semanas después de la entusiasta compra, un cerdo desalmado (o probablemente una panda de desgraciados) arrancaron con todo el sueño: se habían robado la máquina, ¡y desde mi propia casa! (en un robo a casa habitación), cerdos bastardos, que Dios se apiade de ellos. Después de mucha depresión, pensé: ¿habrá alguna forma de recuperar el aparato?
Llamé a los proveedores, con la ilusa creencia de que -a lo mejor- tendrían algún sofisticado sistema de rastreo, cosa que evidentemente no existió ni existe tampoco. A pesar no haber obtenido ninguna pista de los ladrones, nunca me resigné a perder la máquina, y es que -de hecho- la policía encontró a los ladronsuelos, ¡e inclusive se declararon culpables!, pero la mercancía nunca regresó; probablemente la maquinita (junto con el resto de las cosas robadas de la casa) terminó en manos de un regordete oficial corrupto, pero que-más-da.
Un año y pico después vengo encontrándome con “Prey”, que es quizá, la única esperanza de recuperar una laptop robada. Sigan leyendo…
Es para mi realmente nostálgico volver a escribir sobre este mítico juego. La última entrada del difunto baku-log fue referente al increíble mundo subacuático que Bit-Blot inmortalizaría -en bits- para la historia.
Como punto de partida, me gustaría explicar -a los no tan expertos- unos detalles sobre la industria del “videojuego”. En esta industria existen dos sectores: en primera instancia, el sector profesional (aquellas grandes empresas que acaparan los grandes títulos de las videoconsolas, con inmensos equipos de desarrollo y presupuestos exuberantes); por otro lado, el sector “independiente” (indie para los amigos): pequeños grupos de personas (como nosotros), que se dedican a producir videojuegos. ¿Es eso posible? (preguntarán algunos), lo es, y algún día hablaré al respecto.
Para mí, la primordial diferencia entre ambos sectores, es que el primero tiene una base puramente comercial; su más directo fin es lucrar, llegando a olvidar la innovación y la originalidad. El sector indie, por su base “no tan lucrativa”, se enfoca muchísimo en los aspectos artísticos del videojuego, llegando a crear mecánicas revolucionarias, con títulos que -casi siempre- rompen expectativas.
Este es el caso de Aquaria, una producción independiente que se ha vuelto clamorosa dentro de la industria. Sigan leyendo…
Como sabrán, soy un informático, y en esta ciudad, cualquier informático está obligado (le guste o no) a convertirse en un técnico, a menos claro, hasta que consiga una buena propuesta de trabajo. Yo no tengo nada en contra de dichosa labor (que por cierto, junto a atender un café internet, es la mas baja que puedes desempeñar como informático), no tengo nada en contra, pero hay cuestiones tan odiosas al respecto. Sigan leyendo…
Largo tiempo ha pasado; todos esos libros en el olvido están… dos años, ¿dos años?, cierto era: nadie lo recordaba, el mundo seguía su curso… pero un día, un solemne y desastroso día, sin que nadie lo esperara, aquel ente volvió de su tumba, como en un absurdo cuento de Frankstein… ahora que todos le habían olvidado, regresó, indignado, esta vez recargado y con contenido vitamínico, regresó ¡para cambiarlo todo de nuevo!
Gestionado con WordPress. Diseño por Darío Benitez (Baku).
Licencia Copyleft (Creative Commons BY-NC-ND). 2009-2011 henBaku.
Comentarios