Vamos por partes.
Jack el destripador
Hace un año y pico había pensado en comprar una notebook (laptop); después de haber revisado exaustivamente varios modelos, terminé comprando la “HP Tablet tx1030″ (la tentación me consumió), era toda una belleza, una HP de última generación, con su flamante pantalla táctil, un procesador Turion y un Ubuntu (instalado a mano) que corría como perlas.
Todo iba bien, hasta que dos semanas después de la entusiasta compra, un cerdo desalmado (o probablemente una panda de desgraciados) arrancaron con todo el sueño: se habían robado la máquina, ¡y desde mi propia casa! (en un robo a casa habitación), cerdos bastardos, que Dios se apiade de ellos. Después de mucha depresión, pensé: ¿habrá alguna forma de recuperar el aparato?
Llamé a los proveedores, con la ilusa creencia de que -a lo mejor- tendrían algún sofisticado sistema de rastreo, cosa que evidentemente no existió ni existe tampoco. A pesar no haber obtenido ninguna pista de los ladrones, nunca me resigné a perder la máquina, y es que -de hecho- la policía encontró a los ladronsuelos, ¡e inclusive se declararon culpables!, pero la mercancía nunca regresó; probablemente la maquinita (junto con el resto de las cosas robadas de la casa) terminó en manos de un regordete oficial corrupto, pero que-más-da.
Un año y pico después vengo encontrándome con “Prey”, que es quizá, la única esperanza de recuperar una laptop robada. Sigan leyendo…
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